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Historias y curiosidades de Santoña

• Domingo, 04 de Abril 2010
«Juan de la Cosa fue un auténtico 007»
tazon.jpgPasión, querencia y deuda histórica se han fundido en tres años de investigación, inmersión literaria y retrato con oficio. Javier Tazón debuta en la novela con ‘El cartógrafo de la reina’, libro fundacional de la nueva editorial cántabra Kattigara.

A modo de memorias, el autor santanderino ha organizado el mundo en torno a Juan de la Cosa no sólo para retratar al marino de Santoña, sino con el fin de alumbrar las sombras del pasado. El catedrático Francisco Cuena, asegura en el prólogo que Tazón ha construido una narración «compacta, coherente e históricamente verosímil». El libro se presenta el día 9 en el Casyc.

-Un debut literario alrededor de una figura como la de Juan de la Cosa, ¿es atrevimiento, riesgo o ambición?
-Es un atrevimiento; sí, esa es la palabra, un atrevimiento reivindicativo. La figura histórica del personaje me deslumbró desde que leí el tratado de Ballesteros Bareta ‘El Cántabro Juan de la Cosa y el Descubrimiento de América’. Me sorprendió el hecho de que al marino se lo conociera sólo por el Mapamundi de 1500, cuando fue uno de los tres artífices del Descubrimiento, y su existencia la de un auténtico 007 del Siglo XVI; decidí entonces reivindicar su faceta de hombre de acción.

-¿Cómo define ‘El cartógrafo de la reina’?
-Es una novela histórica y de aventuras. Desde el punto de vista negativo huyo siempre que puedo del pedagogismo al uso en este género. ¿Quiere decir ello que no se explique la historia, incluso los más complejos y oscuros pasajes de la misma? En absoluto, la Historia (con mayúsculas) se cuenta con detalle, pero desde la acción misma. Esta no se para con el fin de soltar discursos de divulgación con un barniz novelesco; los hechos históricos se ponen de manifiesto a través de las peripecias que sufren los personajes.

-¿Por qué ha considerado necesario especificar la etiqueta de memorias?
-En la narrativa actual las técnicas están tasadas; para contar algo sucedido en un pasado lejano o se descubre un manuscrito oculto, o se escriben memorias o se utiliza el narrador omnisciente. Yo he preferido la técnica de las memorias para darle al texto un tono intimista.

-A toda novela histórica se le presuponen vasos comunicantes entre la literatura y la historia, entre la ficción y la documentación. ¿Como ha afrontado este reto en su libro?
-La Historia debe seguirse, pede litera, hasta que deja de ser explícita, se convierte en interesada o incurre en contradicciones. En estos casos, si se quiere que el lector penetre en la época sobre la que se escribe como si de un viaje en el tiempo se tratase, hay que echar mano de la ficción. Hasta donde llega la vista de la costa, narramos según la Historia misma; cuando desaparece aquella y penetramos en el gran Océano, debemos rebuscar en la caja de la ficción.

-Durante los tres años de elaboración, ¿cuáles han sido las sensaciones al adentrarse en esta figura?
-Tres años, en efecto. Uno de documentación, otro de elaboración y un tercero, el más duro, de corrección; porque escribir es borrar y el Cartógrafo actual es de volumen muy inferior al que salió del horno. ¿Las sensaciones? Terminé soñando con mi personaje y los miembros de su mesnada que lo acompañaron. Lo pasamos bien todos juntos, la verdad.

-¿Qué radiografía, en síntesis, dibuja de Juan de la Cosa?
-Era un hombre modesto, de los que no se daban golpes en el pecho para decir ‘¡aquí estoy yo!’ Otros sí lo hicieron, otros que pasaron a ser los únicos protagonistas a los ojos de la Historia, de la gesta del Descubrimiento. Si no llega a haber sido porque Humboldt descubrió el mapa en un rastro a mediados del siglo antepasado, Juan de la Cosa no habría pasado de ser el mero propietario de la Santa María. Una consecuencia de su modestia natural.

-Como sucede a menudo, Juan de la Cosa es una referencia más manida, que verdaderamente conocida…
-Por supuesto. ¿Qué se sabe, en general de Juan de la Cosa? Que hizo un mapa en 1500. Se desconoce, sin embargo, que fue espía de la Corona de Castilla, que se enfrentó con Colón, que reprimió la piratería en el Estrecho, que sus hombres practicaron el canibalismo, que fue uno de los inspiradores y oficiales de la Casa de Contratación, que sufrió naufragios, luchas a muerte con los indios, que fue destinado en delicadas misiones de espionaje internacional y que finalmente murió acribillado a flechazos en la selva de Cartagena de Indias por salvar a su capitán Ojeda.

-¿Cuáles han sido las mayores dificultades al definir la escritura?
-Explicar la compleja trama política y gansteril que llevó al descubrimiento, desgranar las complejas teorías geográficas de las distancias y las rutas, por medio de diálogos, acción y trepidancia, sin perder fuerza de convicción.

-¿En qué aspectos novedosos, incluso arriesgados, hace hincapié?
-En el libro se dice que el Descubrimiento no resultó tan novedoso como se cree, que la figura de Colón fue más negativa que positiva en la gesta, que la trama de interés no fue poca cosa y que las rutas eran muy diferentes a las que dibuja la historiografía oficial.

-¿Teme las típicas acusaciones sobre mayor o menor rigor, o carencias documentales?
-Sé que vendrán, pero no me asustan. Al fin y al cabo, la realidad no es más que una mera versión de los hechos.

-En este sentido, ¿el apartado final tiene algo de justificación, de coartada necesaria?
-El apéndice final lo titulo ‘Historia y ficción’. Bueno, es muy típico añadir tales apéndices en la novela histórica. En un principio pensé insertar toda una vasta bibliografía, pero consideré que el público destinatario no es técnico en historia y preferí una mera referencia a los puntos de la obra que pudieran resultar más chocantes. Creo que el lector agradece este tipo de añadidos.

-¿Cómo ve el Descubrimiento?
-En 1492, los europeos tenían muchos problemas que les impedían soñar con unas tierras raras y lejanas que decían eran inhóspitas. Fue un hecho de importancia extraordinaria, pero que en su día se entendió como algo lejano. Hasta mediados del siglo XVI América fue el lugar al que iban los españoles a mal morir. Cuando llegó el oro del Cuzco y de México se produjo el real descubrimiento de América.

-Su libro, ¿nace de una querencia especial por el marino de Santoña?
-Era una espina clavada. Hace casi cuatro decenios, en clase de Geografía, mi profesora Doña María Ángeles Íñigo nos dijo a los alumnos lo raro que le parecía que cuando Colón contrató a Juan de la Cosa como piloto se consiguiese una marca de 21 días de travesía, la cual no se logró superar hasta muchos años después, y añadió: «¿No sería Juan de la Cosa el único de aquellos señores que sabía el camino, incluido Colón?». Me quedé con la copla y nació ‘El Cartógrafo’.

-¿Qué otras aventuras literarias tiene en perspectiva?
-La Historia de Cantabria está plagada de personajes novelables. El camino a seguir es el que marcó para el País Vasco la escritora que he citado, Toti Martínez de Lezea, una pluma que no para de crear personajes de ficción entreverada con la realidad de su pueblo, y los está dando a conocer fuera del terruño. Eso es lo que hace falta en nuestra casa. A mí me atraen figuras como las de Campillo, Menéndez de Luarca, Velarde, el Conde de Campogiro, el Alcalde De la Guerra, Perlier el Marquesito. por ahí van los tiros.

-Al margen del vínculo familiar, ¿qué opina de Kattigara?
-Kattigara es una nao que aproa hacia una costa incierta. Tiene los aparejos básicos para llegar lejos: buen piloto en Aura; esforzados marinos, un velamen resistente y excelente diseño. Su desventaja en el proceloso mercado en el que penetra: que carece de motor fuera de borda; una ventaja que, precisamente, es impulsada por el viento.

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1 comentarios:
• Miercoles, 18 de Agosto 2010
• Autor: jeronimo perez
Buenas tardes:
Me han gustado los comentarios sobre Juan de La Cosa.
Saludos

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